Cierto día, en una aglomeración de personas y alcohol, un amigo me comentó que leyó mi blog –estaría tremendamente aburrido, supongo- y, según él, las palabras con las que yo escribía eran –cito textualmente-: GILIPOLLAS. Sí, palabras gilipollas, o sea, cultas. El pobre se espantó de diversas palabras tales como: tergiversar, asediar, glauco, bruno… esas palabras usadas normalmente para embellecer el contenido y que lo diferencian de un mensaje hablado. Lo peor de todo: SU CRÍTICA ERA CONSTRUCTIVA y él, universitario…
Ese mismo día, una feria de un agosto perdido de mi pueblo, una chica de unos escasos 17 años se ponía hasta los topes de alcohol, tabaco y quién sabe si alguna que otra sustancia apasionante. Pronto llegó una ambulancia y se le trató adecuadamente. Media hora más tarde, la hermana de esta chiquilla, la que se subió al vehículo de emergencias llorando y lamentándose, paseaba con un supermegavaso de litro y medio lleno de zumo, supongo.
Más tarde, la feria seguía seduciendo los hígados y pulmones de los asistentes. Menos “carrozas” por el recinto ferial y más libertad para los hijos de éstos. Los maduritos yacen ya en sus camas o comen churros en los distintos chiringos ubicados por la ciudad. Los jóvenes salen de las casetas, vomitan, se comen los morros apasionadamente. Por supuesto, otros se entregan a las veleidades del alcohol y penetran o se dejan penetrar. Y yo, mientras tanto, ¡qué pinto allí!
La culpa es de los jóvenes. Son unos borrachos. O quizá la culpa sea de la ESO, que no inculca valores y forma a incultos vagos presos de la estupidez. Sea quien sea el culpable, todo esto continúa sucediendo, ya sea en ferias, ya sea en botellones. Y es que claro, como cierto día leí en un periódico, LO MALO NO ES QUE LOS JÓVENES GASTEN SUS FUERZAS EMBORRACHÁNDOSE, LO MALO SERÍA QUE LAS EMPLEASEN EN MANIFESTARSE POR LA PRECARIEDAD LABORAL, POR LEYES EDUCATIVAS PROTERVAS…
A todos nos gusta estar bien informados. La falta de información hoy en día es completamente voluntaria; el que no está informado es porque no desea estarlo.
La oferta televisiva es cada vez mayor y los diarios gratuitos están en pleno apogeo. Hasta aquí todo bien, pero… la verdad, me da pena ver cómo se despilfarra papel.
Por circunstancias de la vida, estudio en Málaga. Pues bien, si una mañana te levantas –ya sea para dar un paseo, para ir a clase o acudir al trabajo- y entras por la calle Alameda, estás perdido. Cuando me dispongo a incorporarse a la calle principal de Málaga, llegan a mi mente malos presagios: Entro con las manos vacías, pero cuando llegue al final de la calle, tendré en mis manos del orden de 5 o 6 diarios.
La gente que los reparte, normalmente estudiantes que desean sacar unos euros, tiene una gran prisa por terminar y no paran de asediarte ofreciéndote los ejemplares gratuitos del día. Señores ejecutivos movidos por intereses económicos; políticos que permiten esta práctica, ¿hasta cuándo vamos a estar así? ¿no se dan cuenta de que los periódicos son dejados por la calle, llenan papeleras, ensucian autobuses urbanos y por la vía son pisados los principales titulares del día?
Como anécdota comentaré algo que me ocurrió con tres de estas repartidoras: Teniendo ya en mi mano cuatro ejemplares, me encuentro con tres chicas de tres diarios diferentes. Las tres se abalanzaron sobre mí casi amenazadoras: O coges el periódico o te matamos. Una de ellas, una chica de grandes tetas y excesivamente guapa, dijo: cógelos, si total, allí tienes una papelera. Los cogí, no me quedó de otra; y por supuesto que los tiré a la papelera. Si digo la verdad, me da cargo de conciencia hacer estas cosas, pero ya me dirá el lector que hacía yo con siete u ocho ejemplares.
En conclusión, el dispendio es evidente. Quizá lo único positivo es que el ayuntamiento demandará más personas para ofrecerles el trabajo de barrendero, mas no creo que estos puestos solventen lo que los papeles en las papeleras y sobre la calle provocan.
La publicidad, somos víctimas de las ingeniosas técnicas de los publicistas. ¡Menudo descubrimiento! -pensará el lector. No, no quiero glosar sobre temas ya explotados, todo lo contrario. Deseo hablar de la nueva faceta de la publicidad: LA INMIGRACIÓN. A veces pienso que la desvergüenza del capitalismo no tiene límites; veámoslo a continuación:
Cualquier tendencia nueva es explotada una y otra vez por los publicistas, claro que la culpa no es de ellos, si no de quienes les pagan. Ahora les ha tocado a los inmigrantes. Estas personas que vienen a ganarse la vida son ahora, y cada vez más, las presas de la publicidad. Cada vez son más las empresas que usan como reclamo a personas inmigrantes para llamar la atención de los inmigrantes residentes en nuestra sociedad. Tal es el caso de Vodafone con su nueva campaña, voy a llamar a mi país; en la que diversas personas de etnias distintas se muestran contentísimas con esta promoción de la internacional telefónica. Otro caso es el de la entidad financiera Credit-Services, en la que vemos a un hombre africano recomendar los servicios y las facilidades de esta empresa.
Son muchos los que ya aprovechan esta avalancha de inmigrantes para barrer hacia su acera. A ellos, que por desgracia la mayoría tienen un nivel cultural exiguo, les recomiendo PRECAUCIÓN. Las empresas quieren a inocentes consumidores y se ceban con los débiles. MUCHO CUIDADO.
Hace unos años, no sé si por mi edad o por que realmente era así, la oposición (PSOE) no daba tanto la tabarra como ahora lo hace el PP. Éste último está en su completísimo derecho de oponerse y de rechazar toda proposición proveniente del ejecutivo. ¿No se quieren unir a las conversaciones con ETA? Pues muy bien, que no lo hagan. Doy por hecho que si se oponen es porque piensan que esto es perjudicial para España y, por tanto, tienen todo mi respeto. Por otra parte, tenemos al gobierno socialista pactando con la banda terrorista para intentar solventar el tremendo problema que hasta hace poco teníamos y esperemos que no regrese; quizá ni la misma banda terrorista desee regresar por eso de que las segundas partes nunca fueron buenas… Al señor Zapatero también habría que respetarlo y esperar a ver qué es lo que nos ofrece. Más tarde las urnas decidirán si lo ha hecho bien o mal.
Otro asunto que me preocupa son las profundas teorías sobre el estado de los partidos. Son muchos los que piensan que el PP está acabado; y muchos otros que piensan lo mismo del PSOE. Unos, según los otros, desean separar a los españoles con argumentos, la verdad, penosos. El señor Rajoy tiene razón: Zapatero está dividiendo a los españoles; pero que no nos diga que él no hace lo mismo utilizando los contra-argumentos de ZP y formular antítesis (tesis para él) y ganarse la confianza de sus votantes. Si uno dice “x”, el otro dice “-X” y así cada cual a barrer para su acera. Políticos, más seriedad y hagan mejor su trabajo, que para eso cobran.
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